| Futuro perfecto, es una de esas películas que
no se entienden del cine argentino. No porque sea complicada
la trama, si no que lo que no entiendo, es porque se hacen.
La historia va y viene con los personajes y el tiempo, y
en ningún momento queda claro en que parte están.
Los pobres actores que trabajan en la peli, hay que declararlos
inimputables, porque quedaron sumergidos dentro de esto que
me cuesta encasillarlo como una película. Salvo el
caso de Boresnztein que no es la primera vez que está
con este director, ya que hizo de policía en Chicos
ricos. Ojo, capaz que en la filmación la pasan bárbaro,
o el catering es riquísimo.
La película tiene una imagen espantosa, pero a la vez
ponen la cámara como para hacer grandes tomas artísticas,
y el resultado es un mural sacado con una cámara de
rollo pocket… o con un celular…
Pero esto no termina acá. La música de Melingo,
redondea una obra realmente insoportable, que no te permitirá
ni dormirte, y que rogarás que en tu fila del cine,
no haya nadie sentado, cosa de que puedas salir corriendo
de la sala sin tropezarte con nadie.
Futuro perfecto, debería tener un cartel que no permita
la entrada a personas con depresión, porque sin lugar
a dudas, las llevará al suicidio.
Sir
Chandler
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